Y aunque los años son sabios, me han sabido enseñar a valorar tu ausencia y a apreciar tu existencia. Y olvidarme no podrás, porque me amaste, y olvidarte no podré porque intenté odiarte. Y aunque estuve a punto de lograrlo, ni con el tiempo he podido alcanzarlo.
Olvidarme no podrás, porque me diste vida en tus memorias. Porque juntos escribimos historias.
Porque tu mirada fundió mi alma, y en tu pecho se forjó una promesa.
Porque una caricia selló el pacto.
Existen almas que se pertenecen desde el primer contacto, y aunque el destino separe los caminos. En la eternidad prevalecerá su alianza. Porque de lo divino surgió su confianza.
La sangre no niega su propia sangre, como los ríos en el mar encuentran su cauce. El destino une cada gota de agua para formar la brisa.
Así como jamás olvidaré tu sonrisa, olvidarte jamás.
Dejar de amarte, no podré.
Aunque el tiempo no volverá atrás.
¡Olvidarme no podrás!
LO GRITO FRENTE A TÍ, Y CON LÁGRIMAS EN LOS OJOS, CON EL MISMO DESDÉN DE TUS LABIOS. CON EL MISMO RENCOR DE CORAZÓN A CORAZÓN.
Porque espera tu pecho el mío sentir y a la par ambos corazones latir.
Porque tu vida no puede vivir sin mi vida. Porque tú esperas que por siempre te llame querida.
Porque te aferras a olvidarme, porque me apego a de tí distanciarme. Porque entre más lejos queremos estar, más juntos nos deseamos quedar.