El tiempo habla de los mitos que han existido a lo largo de las eras. Y sin embargo, me he negado a creer que existan seres a quienes el amor les es indiferente y solo buscan excusas para hacerse pasar por fuertes aunque en el fondo del corazón están tan heridos que el hecho de pensar en el dramático final de sus historia vuelva a repetirse les causa pavor y lo evitan a toda costa.
Porque aún existen aquéllos que lo dan todo al principio y al no ver respuestas, prefieren seguir preguntando por otros senderos. Puesto que sus dudas ya no son aclaradas por aquéllos a quienes en un principio preguntaron. Tal es el destino de éste hombre, enamorado sin fin que entregó siempre el corazón con las manos, sencillo de alma y ojos sinceros. Los rechazos del amor le envenenaron el más preciado regalo que había otorgado a sus amantes. Ese veneno se esparció por todo su cuerpo, convirtiéndose en hipocresía inclusive para sí mismo. Un hombre lleno de odio que no aprendió mas que fastidiarse de sus amantes y que ahora solo sabe divertirse arrebatando los sueños que a él en algún momento le pertenecieron, esos sueños que ahora son pesadillas de las promesas eternas.
Ahora el amor es dolor, las mariposas en su estómago ahora son parásitos que horadan sus intestinos causándole fuertes contracciones que su propio pecho resiente, provocando a su vez alucinaciones cual muerte súbita, mira su vida correr en un segundo frente a sus ojos.
Por ello es que ahora estos hombres solo han aprendido a vivir con el amor como aquél que aprende a vivir con espinas en las manos, pues son sensibles al tacto y evitan el contacto humano a costa de su propio dolor.
Pues su pareja ideal se enamora a su mismo paso y al no existir pasión tan profunda ya entre los humanos, tienen que conformarse con las migajas que sobran de los sueños desechos que otros han dejado detrás, esos vestigios que apenas pueden reconocerse de entre los escombros del arrepentimiento. Parejas imperfectas que nunca alcanzarán a ser la idealidad de la exigencia divina de la que provinenen los hombres que no saben amar. La pureza de su espíritu se mantendrá a través de los siglos y su corazón será librado de las tinieblas cuando al fin muera esa ilusión de la que se mantienen presos, porque comprarlos con regalos no servirá de nada y solo esperan ser librados con palabras. Palabras que los humanos, no aprendieron a pronunciar.
Su decepción es tal, que prefieren por fin vivir decepcionados, disfrutando ver las lágrimas de los humanos correr por sus mejillas testigos de que sus delitos fueron reales y que a pesar de su arrepentimiento, no podrán cambiar, ¿cómo podría el sufrimiento divertir a otros?, de ninguna manera, solo aprendieron a copiar el comportamiento humano, lo que a los humanos divierte en la juventud, los hombres que no saben amar no lo olvidan en su adultez.
"Tal es el legado que ahora creo que soy uno de ellos, ¡RENUNCIO!, estoy cansado de luchar por causas perdidas, yo no sacrificaré mi vida por alguien que no está dispuesto a sufrir conmigo, quien no pueda seguir mi paso, que no sostenga mi mano, pues al soltarme, no podrá seguir mi camino, no podrán comprarme con promesas materiales, no agradeceré migajas de amor, pues lo que yo busco es puro y auténtico, sé que contigo no lo hallaré. Es por eso que a pesar de mis palabras, en mis sueños, ya no estás presente. Déjame en paz, seguir mi camino. Porque a pesar de que nos haya vuelto a unir el destino, no habrá promesa que pueda convencerme. Ya no tengo ilusiones contigo y me proclamo en tu contra, amistad es lo que tengo, porque no estoy dispuesto a compartir mi vida con las marcas que el arrepentiemiento ha dejado. Por eso es que yo bien mis pasos hube calculado, en ningún momento tomé malas decisiones,bien consciente estaba de que alguien más adelante me reprocharía lo que conmigo ha pasado".
De entre las cenizas podrán ser sus corazones rescatados, podría ser de otra manera. Pero bien dicen que el dolor ha purificado las almas de los pecadores desde tiempos inmemoriables.
Es la carga de energía la que decide hacia dónde éstos hombres, hojas a la deriva en la tempestad del devenir divino concierne. La que decidirá si la renuncia es válida.
Siento tanto las palabras hirientes de estos hombres, por ellos pido indulgencias, pues su debilidad los hizo pecadores y sobre todo, ellos sí saben lo que hacen. ¿Podría el destino tener compasión de éstas criaturas después del sufrimiento que han pasado? ¿Existirá aquél que les devuelva sus sueños y que acepte su destrozado y envenenado corazón? ¿Será alguien capaz de hacer cambiar su renuncia por una nueva lucha por la vida a aquéllos decepcionados?
El amor no cambiará su manera de pensar, pero seguro encausará su lucha y dirigirá su solitaria fortuna.
Porque aún existen aquéllos que lo dan todo al principio y al no ver respuestas, prefieren seguir preguntando por otros senderos. Puesto que sus dudas ya no son aclaradas por aquéllos a quienes en un principio preguntaron. Tal es el destino de éste hombre, enamorado sin fin que entregó siempre el corazón con las manos, sencillo de alma y ojos sinceros. Los rechazos del amor le envenenaron el más preciado regalo que había otorgado a sus amantes. Ese veneno se esparció por todo su cuerpo, convirtiéndose en hipocresía inclusive para sí mismo. Un hombre lleno de odio que no aprendió mas que fastidiarse de sus amantes y que ahora solo sabe divertirse arrebatando los sueños que a él en algún momento le pertenecieron, esos sueños que ahora son pesadillas de las promesas eternas.
Ahora el amor es dolor, las mariposas en su estómago ahora son parásitos que horadan sus intestinos causándole fuertes contracciones que su propio pecho resiente, provocando a su vez alucinaciones cual muerte súbita, mira su vida correr en un segundo frente a sus ojos.
Por ello es que ahora estos hombres solo han aprendido a vivir con el amor como aquél que aprende a vivir con espinas en las manos, pues son sensibles al tacto y evitan el contacto humano a costa de su propio dolor.
Pues su pareja ideal se enamora a su mismo paso y al no existir pasión tan profunda ya entre los humanos, tienen que conformarse con las migajas que sobran de los sueños desechos que otros han dejado detrás, esos vestigios que apenas pueden reconocerse de entre los escombros del arrepentimiento. Parejas imperfectas que nunca alcanzarán a ser la idealidad de la exigencia divina de la que provinenen los hombres que no saben amar. La pureza de su espíritu se mantendrá a través de los siglos y su corazón será librado de las tinieblas cuando al fin muera esa ilusión de la que se mantienen presos, porque comprarlos con regalos no servirá de nada y solo esperan ser librados con palabras. Palabras que los humanos, no aprendieron a pronunciar.
Su decepción es tal, que prefieren por fin vivir decepcionados, disfrutando ver las lágrimas de los humanos correr por sus mejillas testigos de que sus delitos fueron reales y que a pesar de su arrepentimiento, no podrán cambiar, ¿cómo podría el sufrimiento divertir a otros?, de ninguna manera, solo aprendieron a copiar el comportamiento humano, lo que a los humanos divierte en la juventud, los hombres que no saben amar no lo olvidan en su adultez.
"Tal es el legado que ahora creo que soy uno de ellos, ¡RENUNCIO!, estoy cansado de luchar por causas perdidas, yo no sacrificaré mi vida por alguien que no está dispuesto a sufrir conmigo, quien no pueda seguir mi paso, que no sostenga mi mano, pues al soltarme, no podrá seguir mi camino, no podrán comprarme con promesas materiales, no agradeceré migajas de amor, pues lo que yo busco es puro y auténtico, sé que contigo no lo hallaré. Es por eso que a pesar de mis palabras, en mis sueños, ya no estás presente. Déjame en paz, seguir mi camino. Porque a pesar de que nos haya vuelto a unir el destino, no habrá promesa que pueda convencerme. Ya no tengo ilusiones contigo y me proclamo en tu contra, amistad es lo que tengo, porque no estoy dispuesto a compartir mi vida con las marcas que el arrepentiemiento ha dejado. Por eso es que yo bien mis pasos hube calculado, en ningún momento tomé malas decisiones,bien consciente estaba de que alguien más adelante me reprocharía lo que conmigo ha pasado".
De entre las cenizas podrán ser sus corazones rescatados, podría ser de otra manera. Pero bien dicen que el dolor ha purificado las almas de los pecadores desde tiempos inmemoriables.
Es la carga de energía la que decide hacia dónde éstos hombres, hojas a la deriva en la tempestad del devenir divino concierne. La que decidirá si la renuncia es válida.
Siento tanto las palabras hirientes de estos hombres, por ellos pido indulgencias, pues su debilidad los hizo pecadores y sobre todo, ellos sí saben lo que hacen. ¿Podría el destino tener compasión de éstas criaturas después del sufrimiento que han pasado? ¿Existirá aquél que les devuelva sus sueños y que acepte su destrozado y envenenado corazón? ¿Será alguien capaz de hacer cambiar su renuncia por una nueva lucha por la vida a aquéllos decepcionados?
El amor no cambiará su manera de pensar, pero seguro encausará su lucha y dirigirá su solitaria fortuna.