martes, 11 de octubre de 2011

Mi cielo de octubre.

Otro año más, una noche de octubre nuevamente en la que me encuentro escuchando las canciones de mi película favorita.
Cielo de octubre; historia que narra las aventuras que un chico con la esperanza de ver culminado su sueño de pertenecer algún día a la NASA.
Historia que francamente me hace llorar, porque me veo reflejado en el personaje principal.
Gracias a que cuento con el apoyo de mucha gente que cree en mí en ocasiones en las que soy yo el que pierde la fe en mi mismo, ciertamente los que me apoyan ahora en algún momento bien estuvieron en mi contra y aunque mi corazón no olvida, la nobleza de mi alma los resguarda en un nicho especial, porque la fe mueve montañas y permite la transmutación de lo malo en bueno.
Yo soy ahora un hombre sin sueños, sin sentimientos ni aspiraciones, pero sin duda, satisfecho, porque aunque aparentemente han sido pocos mis obstáculos, me he enfrentado a grandes enemigos, propios de mi vida y mi destino.
Si Dios me pidiese rendir cuentas de mi vida en este momento, sin duda alguna le diría que estoy agradecido por haberme puesto gente buena en mi camino, y que aunque no logré lo que yo he querido, he visto muchos de mis sueños vueltos realidad.
Y el recuerdo más grato de todos y el que me hace gritar a los cuatro vientos que soy grande, es aquél en el que mi familia y amigos me apoyaron estando en la universidad.
¡Cómo olvidar a los caballeros del inframundo!, a José Vázquez, Gerardo Sotelo Javier Tovar y Daniel Montoya, amigos, gracias a ustedes mis palabras fueron profecía cuando dije:
"Vine a ganar y no a competir", aunque no nos llevamos el primer lugar. La universidad logró un segundo lugar a nivel nacional con posibilidad de participar a nivel internacional, lo logramos inclusive cuando nadie creía en nosotros.
Ahora en el lugar en donde estoy, puedo postrarme de rodillas y decir: "Aunque mi vida no ha sido fácil, ante las estrellas puedo lograr ver mi nombre en su horizonte, porque sé que al cerrar los ojos estaré soñando mi vida, puesto que muchos de mis sueños, los he visto convertirse en realidad, porque yo no esperaba llegar tan lejos, después de haber sido frenado por tanto tiempo".
Dios, gracias a tí, puedo decir: "He logrado vivir mis sueños".