sábado, 27 de agosto de 2011

Yo, el rey de los demonios.

Todos tenemos un precio, por pequeños o grandes que seamos, todos estamos a expensas de ceder nuestra completa voluntad a cambio de una generosa oferta que satisfaga a alguna de las más fuertes necesidades, ya sea del cuerpo, mente o espíritu.
No es difícil llegar al corazón del hombre, solo tengo que ofrecerle algo que engañe su avaricia, o sus ambiciones, pues al llenar ese espacio vacío de su corazón, espacio que parece nunca llenarse y que siempre exige más, la mente permanece tranquila, hasta que esa satisfacción comienza a alterar su espíritu, la mente y el cuerpo cederán entonces, y es cuando aprovecho el instante para tomar lo que me fue prometido.

Mi deber es mostrarte que vales más de lo que cuestas.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Conversaciones con el ángel y el demonio.

Por la noche cuando la luz de la luna es el único testigo de los crímenes que la noche oculta, cuando surgen los demonios del alma y los ángeles del corazón. Cuando se revelan las verdaderas intenciones de los hombres, porque creen que el oscuro manto de la noche mantendrá impunes sus pecados.
Entonces es cuando despierta el ángel y con él el demonio.
Fue cuando escuché de sus labios: El ser humano fue dotado por Dios con la más mortífera de las armas; el intelecto. Con ella ha derrotado a las fieras más grandes del mundo, pero a pesar de ello, no ha logrado derrotar a la bestia que lo consume, su propia avaricia. La codicia del hombre le ha hecho cometer el peor de los pecados contra sí mismo y arrojar su alma al abismo. Lugar de donde no recuperará memoria alguna de su existencia.
El que aleja de dios conoce su debilidad y le ha puesto precio a su alma, puesto que no puede comprar su voluntad y se aprovecha de que el hombre desconoce cómo su alma funciona, entonces el hombre vende algo que ni siquiera le pertenece. Y con este engaño, domina su mente y con ello su voluntad a través de los placeres que otorgan los vicios."

Menciona entonces: "Cuídate de los vicios que otorgan placer a tu mente y tu cuerpo, pues lo que reconforta a ambos, podría estar destruyendo tu espíritu, Dios concedió el libre albedrío a los hombres y con ello la capacidad de decidir entre elegir el abismo y la salvación, es inherente al suspiro que Dios otorgó para dar vida al hombre, con ello distinguirás si lo que sientes es benigno o maligno, entonces decidirías entre cerrar los ojos o abrirlos más".

Después de eso, entre una tenue niebla se desvaneció la voz a lo lejos, mientras observaba las estrellas, sabía que a pesar del silencio del campo donde me hallaba, no estaba solo, la vida que rodea al mundo, inclusive en el infinito, tiene un origen. Misterio que tal vez nunca descubriremos, y que a pesar de que lo neguemos, existen energías que no conocemos. No estamos solos, bueno o malo, ahí están, a pesar de que cerremos los ojos, no creer no nos librará de ellos.

Bueno o malo, estarán ahí, y sirven al mismo creador.

viernes, 19 de agosto de 2011

Cuando todo se va al infierno.

¿Cuánto puede tomarte destruir tu propia vida?
¿Podría ser cuestión de años, meses, días, horas, minutos, segundos?
¿O será que es la combinación de todos?
Los errores que se van acumulando en el tiempo son los más letales cuando los seguimos cometiendo.
Sostener un engaño no es fácil, hay que ser un maestro del disfraz, un hipócrita auténtico y sobre todo, hay que tener sangre fría y eliminar cualquier evidencia que nos incrimine.
De fallar en cualquiera de estos puntos significaría nuestra ruina total. Podría perderse todo aquello por lo que se ha luchado.
Es casi inconcebible cómo algo que ha costado años mantener estable, pueda irse al infierno en cuestión de unos segundos. Pero sin duda me atrevo a afirmar que los detalles más insignificantes son los que cuestan más caro.
Cuando las disculpas no son suficientes, y el arrepentimiento se mezcla en el estómago con la culpa.
Las lágrimas de impotencia al ver cómo todo a tu alrededor se desploma pieza por pieza y junto con ello también las personas te abandonan.
Los gritos de auxilio se ahogan en la garganta.
Como hundirse en un mar de desolación, y perderse en un inmenso espacio frío y vacío donde no llega el sol. Así se siente la decepción, así se siente el arrepentimiento, es ese viento helado que horada los huesos a su paso por el cuerpo, una ventisca fría que quema por dentro la piel y confunde al cerebro. Mientras el cuerpo se congela, la mente cree que se quema, esa confusión le acompaña también.

viernes, 5 de agosto de 2011

Fin de SD1-53104.

Matriculado en esa clase, hoy oficialmente terminó el curso de capacitación de entrega de servicio. Se siente la melancolía de algunos compañeros despidiéndose del lugar que nos hospedó por 6 semanas.
Brazil, Colombia, Venezuela, Estados Unidos, Perú y México fueron las nacionalidades presentes dentro del curso. Emociona conocer nuevas culturas, convivir con gente que aunque habla el mismo idioma, expresa sus ideas de una forma diferente.
Mi desempeño no resultó ser lo que yo esperaba, pero qué más da. Nunca he sido el primer lugar aunque me lo proponga, no está todavía en mí la constancia necesaria. Aunque sí me he dado cuenta de lo que puedo lograr.
Y me dí cuenta también que después de vivir con alguien 4 semanas consecutivas te puedes dar cuenta de muchas de sus intenciones y de su verdadero rostro.
Bien dice Napoleón Bonaparte que para conocer a tus verdaderos amigos, necesitas caer en la desgracia.