Por la noche cuando la luz de la luna es el único testigo de los crímenes que la noche oculta, cuando surgen los demonios del alma y los ángeles del corazón. Cuando se revelan las verdaderas intenciones de los hombres, porque creen que el oscuro manto de la noche mantendrá impunes sus pecados.
Entonces es cuando despierta el ángel y con él el demonio.
Fue cuando escuché de sus labios: El ser humano fue dotado por Dios con la más mortífera de las armas; el intelecto. Con ella ha derrotado a las fieras más grandes del mundo, pero a pesar de ello, no ha logrado derrotar a la bestia que lo consume, su propia avaricia. La codicia del hombre le ha hecho cometer el peor de los pecados contra sí mismo y arrojar su alma al abismo. Lugar de donde no recuperará memoria alguna de su existencia.
El que aleja de dios conoce su debilidad y le ha puesto precio a su alma, puesto que no puede comprar su voluntad y se aprovecha de que el hombre desconoce cómo su alma funciona, entonces el hombre vende algo que ni siquiera le pertenece. Y con este engaño, domina su mente y con ello su voluntad a través de los placeres que otorgan los vicios."
Menciona entonces: "Cuídate de los vicios que otorgan placer a tu mente y tu cuerpo, pues lo que reconforta a ambos, podría estar destruyendo tu espíritu, Dios concedió el libre albedrío a los hombres y con ello la capacidad de decidir entre elegir el abismo y la salvación, es inherente al suspiro que Dios otorgó para dar vida al hombre, con ello distinguirás si lo que sientes es benigno o maligno, entonces decidirías entre cerrar los ojos o abrirlos más".
Después de eso, entre una tenue niebla se desvaneció la voz a lo lejos, mientras observaba las estrellas, sabía que a pesar del silencio del campo donde me hallaba, no estaba solo, la vida que rodea al mundo, inclusive en el infinito, tiene un origen. Misterio que tal vez nunca descubriremos, y que a pesar de que lo neguemos, existen energías que no conocemos. No estamos solos, bueno o malo, ahí están, a pesar de que cerremos los ojos, no creer no nos librará de ellos.
Bueno o malo, estarán ahí, y sirven al mismo creador.