jueves, 28 de marzo de 2013

Por quienes se arrepienten del amor.

Tres años más tarde me volví a encontrar a un viejo amigo de la infancia con quien no compartí muchos momentos agradables, pero que se volvió entrañable por el noble carácter que tenía, su pasividad y su inteligencia lo hacían digno de mi admiración. Siempre lo consideré un hombre sensato de juicio, recatado y con mesura en sus diálogos.
Con tristeza me di cuenta de que la imágen de ese hombre se ha desvanecido. El tiempo parece haberlo consumido de una manera que a mí me extrañaría en un hombre ya penas puedo creer que esa alma aparentemente tan rígida a los preceptos que regían su estricta conducta.
Se convirtió en un hombre decepcionado de sus relaciones interpersonales y en general de la vida tan intachable que llevaba. Las decepciones amorosas parecían haberle afectado tanto que es como si las mujeres fuesen el eje de rotación en su vida. Los vicios y los excesos en los que lo vi sumergido me parecieron tales que apenas podían dar crédito mis oídos a lo que estoy por mencionar.
Admiré desde siempre su imparcialidad ante los géneros, siempre consideró equitativa la posición del hombre y la mujer dentro de la sociedad. Ese jóven que yo admiraba, se fue y en su lugar permanece un retrógrada machista que apenas hace diferencia de una mujer y un objeto.
Es sorprendente cómo da vueltas la vida.
Sin más preámbulos, mencionaré sus disertaciones, que aunque no están literalmente como él las menciona, las pondré entre paréntesis para referirme a él.
"La vida no es justa de ninguna manera, yo siempre traté de ofrecer lo mejor de mis tiempos a la mujer que creía sería como sacada de un cuento de hadas. Traté de preservar lo mejor de mi vida para ella. Le ofrecí toda la creatividad hasta llegar más allá de los límites de mi imaginación. Yo pensé que apenas sería digno de ella, pero me di cuenta de que no era así, de que al comparar mi vida con la de ella. Había cuidado de mí en vano. Le estoy ofreciendo lo mejor que tengo de mí a una extraña. Al principio me pareció que la conocía demasiado bien, pero en su pasado está manchada de excesos, ella siempre vivió de lo que le ofrecía la noche. No era para nada complicado acostarse con ella, apenas le sonreía el primero y ni siquiera era necesario conocerla para amanecer en la cama con ella.
Siempre seguí el precepto de la iglesia de que mi cuerpo era un templo, por eso no permití que nadie me tocara y que aquella que lo hiciera, sería puramente de ella. ¿Para qué si otros han profanado el templo que sería mío?
Aunque se arrepienta de los pecados de su juventud, ¿quién se arrepentiría del sexo?, hasta la fecha no recuerdo a nadie que se retracte de algo que causa placer aunque haga daño, es como el alcohol o el cigarro.
Yo evité pasar noches en vela de diversión y excesos para poder ofrecerle lo mejor de mis años a aquélla mujer que se convertiría en mi vida.
Y a cambio lo único que recibo son los restos de las huellas que otros hombres dejaron en su cuerpo. Apenas puedo tocarla sin que otros hayan tocado esa parte de su cuerpo. Mi primera impresión fue de asco, verguénza y especialmente, desilusión.
Fue entonces que decidí ofrecer lo mismo, a escondidas escaparme con mis amigos a los mejores burdeles del pueblo y entrar en las cantinas que frecuentaba ella.
Pues no considero que se merezca menos de lo que es ella.
 A mí no me parece equitativo que un justo tenga descendencia con una pecadora. Por eso ofrecí mi alma a los placeres de la carne, ¿quién sería ella para reprocharme lo que ella misma hizo sin rendirles cuentas a nadie?
Así que llegué a la conclusión que lo menos que merece es un hombre infiel. Si ella misma no respetó su cuerpo cuando pudo, ¿por qué yo habría de respetarla?, el respeto se gana con el tiempo y ella no lo hizo cuando tuvo oportunidad. Las oportunidades se acabaron y yo estoy harto de vivir así. Por eso es que decidí dejarla. Porque no la considero a la altura de mis ambiciones. A nada me llevaría seguirle siendo infiel porque yo lo que estoy buscando es venganza por lo que le hizo a los hombres de su pasado. A nadie le gusta que le traten como objeto, así como lo hicieron conmigo, yo lo hice con ella"
Eso fue lo que constestó después de que le pregunté el por qué de su respuesta ante la pregunta: "¿Acepta usted a [fulana] por esposa?"
Este amigo mío se arrepintió en el altar de la decisión que había tomado para con su futura esposa, y me dijo: "haber sabido que mi futura esposa fue una puta antes de haberla conocido fue algo que dió vueltas en mi cabeza 15 días antes de nuestra boda. Porque ella y yo hicimos el pacto de tenernos la confianza de abrir nuestros corazones y amarnos inclusive por nuestros defectos. Algunos no estamos dispuestos a soportar la humillación que cause el pasado de otros. Yo estoy orgulloso de que la vida me haya tratado mal y que hayan sido pocos los momentos de felicidad, pues le ofrecí un hombre perfecto y no me sentí convencido de que ella hubiese hecho lo mismo. Yo no tengo nada de qué arrepentirme cuando me mire a la cara y me pregunte por los nombres de mi pasado. Pues cuando yo lo hago con ella, solo inclina el rostro y su corazón se hace pedazos por que, pedazos es lo que dejaron los otros que estuvieron con ella. Mi corazón está completo y ella solo me estaba entregando lo que otros habían dejado. Ni cuando era niño armaba rompecabezas, ahora que soy adulto, no tengo la paciencia para estar remendando corazones".
De ahí que en ciertas ocasiones la ignorancia nos hace vivir felices, porque la verdad, aunque nos hace sabios, nos deleita con tragos amargos.
No estoy seguro de que esa decisión haya sido la más correcta para ambos, pero algo es seguro. Él está más tranquilo.
Por último solo me dijo: "Este es mi momento, estoy disfrutando de adulto los excesos de los que me abstuve cuando jóven porque no estaba preparado, ahora no busco estabilidad con nadie, quiero aventurarme porque aún estoy jóven, ella vivió demasiado rápido y no es problema mío. Si quiere famlia, dejó ir sus oportunidades, yo no estoy en disposición de entregarle mi vida a alguien que no entienda mis prioridades".
La última frase me pareció demasiado vaga, pues hablando de vicios, no entiendo cuáles podrían ser esas prioridades, pero si bien es cierto que cada quien elige qué camino seguir, hay que estar seguros de que aquélla persona que camina a nuestro lado debe tener los mismos pensamientos.
El ego que caracteriza a este persona sin duda me llenó siempre de asombro, pues nunca le veía cabizbajo por mal que le fuera en la vida y por primera vez su mirada se veía apagada y triste. Su orgullo siempre lo mantuvo la mirada por encima del hombro a pesar de que su cabeza estuviese inclinada.
Antes de despedirnos solo agregó: "no existe peor condena en esta vida que el arrepentimiento. Yo me arrepiento de haber desperdiciado tanto tiempo a su lado sin saber realmente quién era. Me molesta que venga a darse golpes de pecho frente a mí y comience a restringirme cosas que mucho peores, hizo ella. Y no planeo estar con alguien que se arrepiente de lo que hizo y delante de mi se avergüence de las decisiones que nadie le obligó a tomar".
De verdad pensé que este amigo mío vivía en la prosperidad con el amor de su vida, pero ahora me he dado cuenta de que el amor no es suficiente en nuestras vidas, siempre debe de ir acompañado de un objetivo. Y al parecer este amigo mío no tenía un objetivo claro en su vida, pues las restricciones que tuvo desde niño lo llevan a actuar como tal ahora de adulto. De su pareja no puedo agregar nada. Ella tampoco tiene la culpa de los traumas de su infancia. Todos somos libres de estar con quien mejor nos parezca, después de todo, somos humanos y nos equivocamos. El perdón es parte del crecimiento espiritual.
Sin embargo, algunos creen haber nacido divinos y no merecedores del amor carnal. Los ideales de ambos eran diferentes, mientras él buscaba aventuras, ella buscaba estabilidad.
Ciertamente los hombres tardamos más en madurar, por eso dicen también que los hombres tienen sexo cuando pueden y las mujeres cuando quieren. Solo hace falta ese empujoncito extra para que las cosas puedan suscitarse. Por eso los hombres le tenemos pavor al matrimonio, creemos que nos corta las alas para seguir creciendo dentro del grupo de aceptación masculino. Sobre todo como en el caso de mi amigo, que apenas empezaba a despegar en terrenos de la sexualidad y los vicios, al parecer, no pudo tolerar a alguien con mayor experiencia que él.
Así es la triste realidad de aquéllos que se arrepienten del amor.

sábado, 23 de marzo de 2013

Juntos de la mano.

Recordaré las palabras que aún resuenan en mis oídos. Aquellas promesas eternas de amor y felicidad, que en momentos de angustia se ven opacadas por la incertidumbre, bien de la distancia, bien del tiempo o las circunstancias.
Puedes llamarme fuerte, puedes llamarme débil, pero siempre estaré a tu lado, dijiste.
Ahora que me he soltado de tu mano, ¿qué harás para caminar a mi lado?, ¿dejarás que las intermitencias del tiempo y la distancia salgan victoriosas ante el esfuerzo que has hecho por mantenerte de pie?, ¿saldrás corriendo para alcanzarme o dejarás que tome un camino diferente? porque si lo haces, aquél que tomaré no sabres si a través de él podrás seguirme.
Somos compañeros de vida, si a lo lejos quieres mirarme, ten en cuenta que habrá algún lugar donde tus ojos perderán el enfoque y no podrás distinguirme.
Si has de estar conmigo en las buenas y en las malas, ¿qué harías si me vuelvo loco?, ¿curarías tú mi locura o me seguirías en mis demencias?, ¿qué pasaría si caigo?, ¿me levantarías o caerías conmigo?
Sigamos entonces el sendero de nuestras almas, porque ese es el único camino que conocen, y aunque el andar sea sinuoso, seguro estoy de que eso no importará más, porque aunque me suelte de tu mano, el peso de tu cuerpo es lo que me mantiene equilibrado para no caer y si lo hago, se que me alcanzarás cuando lo haga y volveremos a entrelazar nuestros dedos y se decidirá si ambos caeremos o seguiremos adelante más fuertes.
Si en algún momento me pareció cargar un pesado lastre de la mano, ahora estoy seguro de que en mi navío tú eres el ancla que me mantiene en alta mar para no perder el rumbo.
Y aunque a veces nos damos la espalda el uno al otro, nuestros dedos no dejarán de estar entre lazados. La posición incómoda de estar espalda a espalda puede más que nuestras diferencias, de eso estoy seguro.
El camino es largo, rocoso, oscuro, nuboso a la distancia, incierto en el tiempo. Sin embargo y a pesar de lo mal que parecen pintar las predicciones del sendero, estoy muy ansioso por andarlo.
Así que....
¿Qué esperas?
Toma mi mano....

Piezas de ajedrez.

Dialogando con un viejo amigo, durante aquellas disertaciones que comienzan como diálogos vagos acerca de cosas que realmente no tienen importancia, comienzan a salir aseveraciones que bien podrían ser tomadas como verdades universales.
El comportamiento humano no está regido por el azar, eso nos quedó claro. Pareciera, más bien que se trata de que somos un tablero de ajedrez. Cada uno de nuestros movimientos perjudica a las demás piezas, bien para entregarlas, bien para defenderlas.
Estrategias básicas del ajedrez y que aplican en la vida es que no existe rival pequeño y que hay que avanzar como los peones. Siempre hacia adelante, porque el más diminuto descuido puede hacer que ese rival se corone con la victoria y que pueda convertirse después en un enemigo difícil de vencer. Otra de ellas es que para defender, no se retrocede, a menos que el sacrificio valga la pena, pues perder movimientos puede costarnos otras piezas.
Por eso es que los peones son el frente de batalla, las piezas pequeñas, que al soportar la dura guerra, se hacen merecedores de la corona de la reina.
Todas las piezas son cruciales en la formación de guerra, cada espacio que ocupan o defienden puede darnos la victoria o la derrota. El juego tampoco depende solo de la reina, aunque es una pieza bastante útil, tampoco es la única. Y a pesar de lo que se piensa, la estrategia del juego no sugiere forzosamente un vencedor, existen también los empates siempre y cuando el juego se cicle y las piezas en el juego no puedan completar una formación que pueda derrotar al rey contrario.
Lo mismo sucede con los objetivos en la vida, hay que saber cómo tomar decisiones, esas son las piezas, los resultados son las jugadas que la vida nos hace, no necesariamente resulta como nosotros pensamos, pero sí puede sugerir una alternativa para alcanzar lo que queremos.
La paciencia suele ser la pieza no presente en el juego y que más valor representa, nadie le da mucho valor, pero es la que los expertos saben jugar muy cautelosamente, sus secretos solo pueden escudriñarse si la disposición al cambio está abierta y sobre todo, no dejarse llevar por la agresión con la que el contrario ataque. Los ataques violentos, no significan necesariamente una buena estrategia, la vida exige sacrificios, y para capturar objetivos, parece no existir otra manera.
Paciencia, el enemigo está desesperado, ha caído en cada una de las trampas, se está dejando llevar por las carnadas puestas en su camino, está comenzando a retroceder en territorio enemigo. Si se descuida, la victoria está asegurada.
Así que....
¿Cuál será tu siguente movida?

miércoles, 6 de marzo de 2013

Entregar hasta quedar vacío.

Se dice de aquéllos que lo dan todo por sus seres amados.
Amantes apasionados de la vida y los placeres sencillos.
Aquéllos que siempre entregan el corazón con las primeras palabras de aliento.
Porque así es el placer que encuentran en sus vidas. Lo dan todo sin esperar nada a cambio. Ángeles que entran a nuestras vidas para salvarnos de las penumbras de la existencia misma inefable del tiempo, abrasador y oscuro que consume con su paso al futuro engulléndolo en el presente y desechándolo con desprecio en partes llamadas recuerdos, pertenecientes al pasado.
Cada quien respeta a su manera los recuerdos alojados en las memorias de los pensamientos, acciones que aunque tengan cómplices, siempre permanecerán en secretro y que recordadas serán guiñando los ojos como afirmación de las mieles que las que rebosan los placeres del recuerdo mismo. Otras que aunque vergonzosas, nos vienen a la mente cuando inclinamos la cabeza como gesto de arrepentimiento, al igual que aquéllas que nos hacen erguir los hombros y levantar el pecho como muestra de orgullo para cada una de nuestras proezas. Así mismo, aquéllas memorias que invocan sentimientos encontrados, que en su tiempo fueron proezas, pero al inclinar la cabeza, después de guiñar el ojo se convierten en arrepentimiento y humillación para nosotros mismos porque para el tiempo en el que nos encontramos, ya no son necesarias e inclusive, esas experciencias resultado de la lascivia de la juventud ha dejado marcas imborrables en el alma, tan profundas que el solo hecho de mirar a los ojos a nuestros cómplices evocan pesares y el refugio del alma es únicamente el de saber que se disfrutó el momento, porque de otra manera sería hacer nuestro el más profundo arrepentimiento de nuestra juventud.
Se dice que el alma misma del hombre se harta de los vicios y los placeres, hubo, sin en cambio quienes no conocieron los mundanales excesos de lo terrenal. Aquéllos que preferían entregar el corazón antes que el cuerpo en sacrificio al amor verdadero. Porque el respeto al cuerpo era el culto sagrado al templo de los dioses del Olimpo. Pues, en su consciencia descansaba aquélla estrategia de proteger el punto más débil del hombre, "la carne", el corazón sana más rápido a la fragua del fuego de la pasión y al temple frío del dolor, el sufrimiento y el rechazo.
"Al principio pude darte mis ideas, te adueñaste de mis mejores momentos, tuyas son mis mejores memorias, tuya fue la poesía de mis labios. Te he entregado el corazón con cada una de mis palabras, te adentraste en mi vida hasta apoderarte de mi cuerpo, lo recorriste a pasos lentos hasta reclamarlo como tu territorio".
Hasta entonces, cuando el corazón deja de latir con la misma intensidad por la vejez que el amor le ocasiona, el torrente sanguíneo ya no impulsa el amor con la misma fuerza y comienzan a agotarse las palabras, la poesía apenas alcanza ahogarse en la garganta sin llegar a los labios, ya no emana la misma creatividad infantil para colmar de detalles a la bien amada pareja. La mirada ya no irradia la misma luz. Los ojos son los primeros desertores que en silencio bajarán los párpados hasta culminar en completa penumbra.
Ahogadas las palabras y el cerebro agotado de haberlo dado todo, el corazón, inmenso mar de estrellas. Comienza a colapsarse con cada una de ellas, transformándose en un inmenso espacio vacío, un agujero negro que consume cadadetalle que se le acerque porque sin importar cuántos lleguen a éste, nada podrá saciarlo ahora. Sin importar el inefable amor que ni las promesas de lo eterno puedan llenar, un corazón decepcionado engullirá estas efímeras proezas, pues los ojos ignoran los detalles y el cerebro no capta los sublimes mensajes.
La separación espacial de la pareja es más que inminente, pues sin importar que el infinito emane de un corazón sincero. Un corazón decepcionado buscará por alguien que le devuelva las ilusiones que le fueron robadas y le contagie de vitalidad por aquello que ahora está perdido.
"Mi corazón es una estrella que se apaga, cual sol que se colapsa en el universo y reclama con su deserción devorar al menos el mismo costo en estrellas que ha costado su resplandor".
"Te lo he entregado todo hasta quedarme vacío, ahora para tí ya no tengo nada que dar. Lo que ves es lo que hay, si de tí ya nada puedo aprender, no importa lo que tu puedas aprender de mí, ya no estoy en disposición de enseñar lo que en el momento debiste haber aprendido, el maestro ha partido al no encontrar dispuesto al alumno. Ya no escucharás poesía de mis labios, pues apenas ésta alcanza a llegar a mi garganta. No me exijas más detalles, desgastaste en vano los colores del lienzo, ahora solo resta el gris en la paleta, ahora espero que puedas entretenerte colocando sombras sobre la pintura, será mejor que te des prisa, porque también te quedarás sin el cuadro, tal vez puedas colgarlo en la pared de tus memorias para conservarlo y contemplarlo cuando ya no esté contigo si te sirve de algo, de lo contrario. No has de preocuparte, encontraré un mejor coleccionista que aprecie mejor el arte".