Apenas cae la noche y la manada de lobos se prepara para el ataque. La cita es confirmada, el lugar, asegurado. Los lobos visten de sus mejores galas. Las zorras, sus mejores pieles.
Es entonces que se encuentran, lobos y zorras, congregados en el mismo antro. Unos buscando por las otras. Los lobos, quietos, aguardando por la señal del rastreador, que sigiloso, está observando y buscando por las víctimas perfectas. Las zorras saben que están siendo acechadas y astutas, mueven con cadencia sus caderas al son de la música.
El ataque inicia. El rastreador ubica a la víctima, la manada se encarga de disgregar el grupo, cada uno con una tarea específica. Unos solo son carnada para distraer al grupo y disgregarlo. Los otros, hambrientos de carne, buscan seducir a la presa para poder devorarla.
Se sabe de la víctima dispuesta, por su comportamiento. Su perfume seductor que atrapa los sentidos, sus atuendos diminutos y provocadores, una minifalda, o un vestido escotado o bien ajustado a su figura, porque su objetivo, a su vez, es "ligarse" algo.
La víctima presiente el ataque del agresor, pero consciente de las intenciones del mismo, ésta confirma su postura dispuesta con una sonrisa coqueta, un guiño de ojo o bien mordiéndose el labio.
Es entonces que el lobo ha cazado a su presa. Juntos se separan del grupo para llevar a cabo lo que habían planeado, esto bien puede tomar unos minutos o inclusive unos meses, todo depende de la disposición de la zorra para dejar entrar a su territorio al lobo. Los lobos son seres solitarios que solo buscan aventuras de ocasión, y solo lo consiguen, claro está, con las zorras. El lobo eligió a la de la figura más seductora, la que mejor cadencia tiene en la cintura, la que más dispuesta está a acogerlo con las piernas abiertas y despedirlo con los brazos cruzados.
Entonces, la mujer pierde todo sentido humano. Para el lobo no es más que un paño de lágrimas en donde poder limpiarse "los mocos" y deshechar cuando le plazca. Después de todo ha logrado fornicar con ella. Al lobo no le importa si le gusta, si lo disfruta o no, solo piensa en su satisfacción, el nombre inclusive de la víctima le parece irrelevante, lo único importante, es poder conservar, posteriormente una fotografía de la víctima ya sea como iba vestida para el evento o bien una obtenida de las redes sociales mostrándose seductiva, cautivadora y provocativa. Después de todo no es más que el trofeo de la noche, y la fotografía solo servirá para poder mostrarle a los miembros de la manada lo que se "comió" anoche.
Si posteriormente se da algo más duradero, el lobo está consciente de que no será por mucho tiempo y el objetivo primordial es el mismo por el que consiguió hacerse de la víctima, fornicar. Al no haber sentimientos de por medio, el lobo, después del acto sexual, suele sentirse inclusive fastidiado de la presencia de su compañera, pues al no estar interesado en ella realmente porque solo es sexo ocasional. No hay nada en ella que llene ese vacío emotivo que atraviesa en ese momento y uno de sus deseos, es que ella deje inclusive de respirar en ese momento, el simple hecho de que lo acaricien, provoca su ira.
Y cómo habría interesarse el lobo en una mujer cualquiera, en una fácil que le da entrada al primer hombre que se le pone enfrente. Bien sería vista por él como una prostituta que se ofrece al mejor postor. Y aunque ella cree un vínculo afectivo con el lobo, esto solo hace las cosas más complicadas y dolorosas para ella y más sencillas para él.
Puesto que los estereotipos sociales del hombre y la mujer es que se predica con el ejemplo. ¿Una mujer fácil es capaz de criar hijas reservadas?, yo tengo mis dudas, puesto que... ¿con qué autoridad se atrevería una mujer fácil a decirle a sus hijas que no sean igual que ella?, ¿y qué les respondería cuando le pregunten cuántas parejas sexuales tuvo?, dudo mucho que mentir sea una buena opción, y la verdad muy hiriente para los congéneres.
Por tanto, las salidas ocasionales y títulos que ella le ponga a él, para él tienen poca importancia, después de todo él está consciente de que solo será mientras encuentra a la pareja ideal. Aunque ella lo vea a él como su todo, éste pronto se fastidiará de ello, puesto que nunca se aproximará si quiera al ideal que tiene en mente.
Una vez que la relación termina, él solo la despide como un objeto sin valor, puesto que ella tampoco se dio la importancia necesaria antes de dejarlo entrar en su mundo.
Pretextos puede haber muchos, tales como: "la verdad no me siento interesada", o "mi exnovia me buscó y regresaré con ella", de cualquier manera, una "estampida ha sido añadida al album" y si bien es cierto que regresar no es una opción porque "estampita repetida no completa el album", entre más grande es el album, menos valor tiene la mujer para los hombres. La sociedad ha enseñado al hombre a ser promiscuo y ver de manera viciosa a la mujer que es a su vez igual al hombre.
Pero volviendo a lo anterior, el hombre busca una mujer que pueda criar a sus hijos con la suficiente estabilidad psicosocial para que puedan madurar y enfrentarse a las adversidades de la vida.
Así que aunque ésta lo busque por cielo, mar y tierra. Éste no contestará y eso hará crecer el precio de la víctima, puesto que no solo habrá poseído su cuerpo, sino también, parte de su corazón y hasta de su alma. Porque de fornicar nadie se arrepiente, ella buscará a la pareja que la hizo sentir "plena" aunque haya sido solo por un instante. Y aunque consciente está de que ese instante no durará para siempre, ella tratará de aferrarse, hasta que por fin. Cede ante las inclemencias del silencio y el distanciamiento.
Tan sencillo como resumirlo en un principio básico de la guerra, incomunica al enemigo y éste colapsará en su intento por mantener sus líneas defendidas.
Cuando se trata de sexo, los hombres "ganamos experiencia" las mujeres "pierden valor". Así visto como que "¿Quién querría hacer tesoro con la basura de otros?", así que...
"¿Por qué resignarse con lo que nadie quiso, si ella misma no se dio valor, por qué habría yo que darselo?", si después de todo los errores que cometa son su culpa, nadie quiere cargar con la culpa de otros, y las opciones están abiertas.
Con el tiempo, la zorra, después de tanta inestabilidad de parejas, ya le resulta complicado tocar el suelo firme con una sola, puesto que aprendió a "probar" lo que tenía a disposición sin cuestionar si era o no el indicado.
Con esto no acuso la libertad de ejercer el uso de los genitales para lo que fueron concebidos, pero... "lo que le da placer al cuerpo, bien podría estar haciendo pedazos el espíritu".
La zorra por último, terminará sola, justo como inicio, con un vacío existencial porque ella buscaba aventura y diversión. La encontró, pero como los lobos disfrutan de los juegos crueles y despiadados, porque antes de devorar a su víctima, juegan con ella. Las lágrimas rodarán por sus mejillas porque jugaron con sus sentimientos y con ella, posiblemente se sienta culpable un instante. Pero la historia se repite. Todos tenemos una frecuencia natural de monotonía.
¿Qué podría esperarse de una mujer cuya preferencia es la música electrónica recursiva y el reggaeton?, sus preferencias musicales solo demuestran su falta de desarrollo intelectual, presa fácil para el cazador, personas viscerales e impulsivas, puramente carnales, inclusive las redes sociales podrían exponer su único interés por "hombres". Eso dificulta más su estabilidad, pues preferirían mil veces asistir a una fiesta que encerrarse con su pareja a jugar ajedrez y escuchar música clásica, porque, su capacidad de raciocinio solo se evoca a los placeres de la carne y dificulta el procesamiento de procesos complejos como la apreciación de un juego tan complejo como el ajedrez o patrones musicales tan variados como el invierno de Vivaldi.
Así que la zorra es la mujer que conoces en el antro o en la fiesta, te acuestas con ella y la deshechas porque como mujer no te sirve, conservas su fotografía para presumir al clan tu logro y ambos viven de los recuerdos.
Aunque, el tiempo los vuelva a cruzar con destinos opuestos, bien sea con familia. Uno bien puede decir del otro: "y pensar que esos hijos bien pudieron haber sido míos".
Puesto que a pocos hombres les agrada la idea de que la mujer que críe a sus hijos sea con la que experimente toda clase de fantasías sexuales, para ella, su esposa tiene que ser la que inspire respeto para su progenie, dado que ella llevará el mando del hogar cuando él esté ausente y no quiere a una "actriz porno" con la que descarga sus más oscuras fantasías.
Porque si las cosas hubiesen salido mal, el lobo, no gana, por el contrario, pierde, puesto que la zorra no es la clase de mujer que esperaba, no simboliza más que quedarse con los despojos de otros lobos y haber fallado en su intento de cacería. La zorra entonces, bien podría sentirse realizada de encontrar la estabilidad que estaba buscando.
Y mientras fornican, ella le dice a él: "cariño", "mi amor", "mi cielo", "te amo", bien por miedo de mencionar el nombre de algún otro que la haya poseído y nunca por su nombre, bien sea porque no le interesa aprendérselo o por miedo a mencionar a los antecesores.
Con una zorra, un lobo lo único que busca es convertirse en el supremo cazador, el que más satisfacción le de a su cuerpo.
Si bien es por diversión de ambos, el sexo termina y también la relación. Aunque existe lobos predadores altamente peligrosos, pues bien dicen que una mujer es capaz de fingir un orgasmo y un hombre una relación completa. Ésta clase de lobos no satisfacen solo a su cuerpo, buscan obtener más de la víctima, ofrecerle el mejor sexo que haya tenido para que ésta le ruegue por más, elevar el precio de ser presa fácil y éste por tener como trofeo a una zorra que le ruegue por sexo, para elevar su ego frente al clan y declararse macho alfa.
Una vez que éste por fin devora desde sus entrañas a su víctima y la reduce a despojos, está dispuesto a continuar con su cacería, ha añadido un corazón más a la vitrina, pues, su debilidad no es poseer el cuerpo de su víctima, éste va más allá y despoja por completo a la víctima de su corazón, con ello se lleva su alma y su mente. Pues el placer no se encuentra en el instante que ofrece el sexo ocasional, sino en las repercusiones que deja la ausencia, la distancia y el dolor de la resignación de la zorra al olvido. Es el sufrimiento de la zorra lo que causa placer al lobo. Verla agonizar frente a sus ojos, y presenciar cómo se desgarra por dentro cuando menciona las palabras a las que ella está acostumbrada, pero en esta ocasión, se da cuenta de que de verdad le han hecho ver que como mujer, no vale nada. Puesto que ha sido utilizada como objeto de satisfacción, placer, seducción y diversión.
Bien puede ser cierto que las circunstancias definen personalidades, ¿qué esperarías encontrar en un lugar donde todos se divierten momentáneamente, en un lugar plagado de vicios y excesos?
Es entonces que se encuentran, lobos y zorras, congregados en el mismo antro. Unos buscando por las otras. Los lobos, quietos, aguardando por la señal del rastreador, que sigiloso, está observando y buscando por las víctimas perfectas. Las zorras saben que están siendo acechadas y astutas, mueven con cadencia sus caderas al son de la música.
El ataque inicia. El rastreador ubica a la víctima, la manada se encarga de disgregar el grupo, cada uno con una tarea específica. Unos solo son carnada para distraer al grupo y disgregarlo. Los otros, hambrientos de carne, buscan seducir a la presa para poder devorarla.
Se sabe de la víctima dispuesta, por su comportamiento. Su perfume seductor que atrapa los sentidos, sus atuendos diminutos y provocadores, una minifalda, o un vestido escotado o bien ajustado a su figura, porque su objetivo, a su vez, es "ligarse" algo.
La víctima presiente el ataque del agresor, pero consciente de las intenciones del mismo, ésta confirma su postura dispuesta con una sonrisa coqueta, un guiño de ojo o bien mordiéndose el labio.
Es entonces que el lobo ha cazado a su presa. Juntos se separan del grupo para llevar a cabo lo que habían planeado, esto bien puede tomar unos minutos o inclusive unos meses, todo depende de la disposición de la zorra para dejar entrar a su territorio al lobo. Los lobos son seres solitarios que solo buscan aventuras de ocasión, y solo lo consiguen, claro está, con las zorras. El lobo eligió a la de la figura más seductora, la que mejor cadencia tiene en la cintura, la que más dispuesta está a acogerlo con las piernas abiertas y despedirlo con los brazos cruzados.
Entonces, la mujer pierde todo sentido humano. Para el lobo no es más que un paño de lágrimas en donde poder limpiarse "los mocos" y deshechar cuando le plazca. Después de todo ha logrado fornicar con ella. Al lobo no le importa si le gusta, si lo disfruta o no, solo piensa en su satisfacción, el nombre inclusive de la víctima le parece irrelevante, lo único importante, es poder conservar, posteriormente una fotografía de la víctima ya sea como iba vestida para el evento o bien una obtenida de las redes sociales mostrándose seductiva, cautivadora y provocativa. Después de todo no es más que el trofeo de la noche, y la fotografía solo servirá para poder mostrarle a los miembros de la manada lo que se "comió" anoche.
Si posteriormente se da algo más duradero, el lobo está consciente de que no será por mucho tiempo y el objetivo primordial es el mismo por el que consiguió hacerse de la víctima, fornicar. Al no haber sentimientos de por medio, el lobo, después del acto sexual, suele sentirse inclusive fastidiado de la presencia de su compañera, pues al no estar interesado en ella realmente porque solo es sexo ocasional. No hay nada en ella que llene ese vacío emotivo que atraviesa en ese momento y uno de sus deseos, es que ella deje inclusive de respirar en ese momento, el simple hecho de que lo acaricien, provoca su ira.
Y cómo habría interesarse el lobo en una mujer cualquiera, en una fácil que le da entrada al primer hombre que se le pone enfrente. Bien sería vista por él como una prostituta que se ofrece al mejor postor. Y aunque ella cree un vínculo afectivo con el lobo, esto solo hace las cosas más complicadas y dolorosas para ella y más sencillas para él.
Puesto que los estereotipos sociales del hombre y la mujer es que se predica con el ejemplo. ¿Una mujer fácil es capaz de criar hijas reservadas?, yo tengo mis dudas, puesto que... ¿con qué autoridad se atrevería una mujer fácil a decirle a sus hijas que no sean igual que ella?, ¿y qué les respondería cuando le pregunten cuántas parejas sexuales tuvo?, dudo mucho que mentir sea una buena opción, y la verdad muy hiriente para los congéneres.
Por tanto, las salidas ocasionales y títulos que ella le ponga a él, para él tienen poca importancia, después de todo él está consciente de que solo será mientras encuentra a la pareja ideal. Aunque ella lo vea a él como su todo, éste pronto se fastidiará de ello, puesto que nunca se aproximará si quiera al ideal que tiene en mente.
Una vez que la relación termina, él solo la despide como un objeto sin valor, puesto que ella tampoco se dio la importancia necesaria antes de dejarlo entrar en su mundo.
Pretextos puede haber muchos, tales como: "la verdad no me siento interesada", o "mi exnovia me buscó y regresaré con ella", de cualquier manera, una "estampida ha sido añadida al album" y si bien es cierto que regresar no es una opción porque "estampita repetida no completa el album", entre más grande es el album, menos valor tiene la mujer para los hombres. La sociedad ha enseñado al hombre a ser promiscuo y ver de manera viciosa a la mujer que es a su vez igual al hombre.
Pero volviendo a lo anterior, el hombre busca una mujer que pueda criar a sus hijos con la suficiente estabilidad psicosocial para que puedan madurar y enfrentarse a las adversidades de la vida.
Así que aunque ésta lo busque por cielo, mar y tierra. Éste no contestará y eso hará crecer el precio de la víctima, puesto que no solo habrá poseído su cuerpo, sino también, parte de su corazón y hasta de su alma. Porque de fornicar nadie se arrepiente, ella buscará a la pareja que la hizo sentir "plena" aunque haya sido solo por un instante. Y aunque consciente está de que ese instante no durará para siempre, ella tratará de aferrarse, hasta que por fin. Cede ante las inclemencias del silencio y el distanciamiento.
Tan sencillo como resumirlo en un principio básico de la guerra, incomunica al enemigo y éste colapsará en su intento por mantener sus líneas defendidas.
Cuando se trata de sexo, los hombres "ganamos experiencia" las mujeres "pierden valor". Así visto como que "¿Quién querría hacer tesoro con la basura de otros?", así que...
"¿Por qué resignarse con lo que nadie quiso, si ella misma no se dio valor, por qué habría yo que darselo?", si después de todo los errores que cometa son su culpa, nadie quiere cargar con la culpa de otros, y las opciones están abiertas.
Con el tiempo, la zorra, después de tanta inestabilidad de parejas, ya le resulta complicado tocar el suelo firme con una sola, puesto que aprendió a "probar" lo que tenía a disposición sin cuestionar si era o no el indicado.
Con esto no acuso la libertad de ejercer el uso de los genitales para lo que fueron concebidos, pero... "lo que le da placer al cuerpo, bien podría estar haciendo pedazos el espíritu".
La zorra por último, terminará sola, justo como inicio, con un vacío existencial porque ella buscaba aventura y diversión. La encontró, pero como los lobos disfrutan de los juegos crueles y despiadados, porque antes de devorar a su víctima, juegan con ella. Las lágrimas rodarán por sus mejillas porque jugaron con sus sentimientos y con ella, posiblemente se sienta culpable un instante. Pero la historia se repite. Todos tenemos una frecuencia natural de monotonía.
¿Qué podría esperarse de una mujer cuya preferencia es la música electrónica recursiva y el reggaeton?, sus preferencias musicales solo demuestran su falta de desarrollo intelectual, presa fácil para el cazador, personas viscerales e impulsivas, puramente carnales, inclusive las redes sociales podrían exponer su único interés por "hombres". Eso dificulta más su estabilidad, pues preferirían mil veces asistir a una fiesta que encerrarse con su pareja a jugar ajedrez y escuchar música clásica, porque, su capacidad de raciocinio solo se evoca a los placeres de la carne y dificulta el procesamiento de procesos complejos como la apreciación de un juego tan complejo como el ajedrez o patrones musicales tan variados como el invierno de Vivaldi.
Así que la zorra es la mujer que conoces en el antro o en la fiesta, te acuestas con ella y la deshechas porque como mujer no te sirve, conservas su fotografía para presumir al clan tu logro y ambos viven de los recuerdos.
Aunque, el tiempo los vuelva a cruzar con destinos opuestos, bien sea con familia. Uno bien puede decir del otro: "y pensar que esos hijos bien pudieron haber sido míos".
Puesto que a pocos hombres les agrada la idea de que la mujer que críe a sus hijos sea con la que experimente toda clase de fantasías sexuales, para ella, su esposa tiene que ser la que inspire respeto para su progenie, dado que ella llevará el mando del hogar cuando él esté ausente y no quiere a una "actriz porno" con la que descarga sus más oscuras fantasías.
Porque si las cosas hubiesen salido mal, el lobo, no gana, por el contrario, pierde, puesto que la zorra no es la clase de mujer que esperaba, no simboliza más que quedarse con los despojos de otros lobos y haber fallado en su intento de cacería. La zorra entonces, bien podría sentirse realizada de encontrar la estabilidad que estaba buscando.
Y mientras fornican, ella le dice a él: "cariño", "mi amor", "mi cielo", "te amo", bien por miedo de mencionar el nombre de algún otro que la haya poseído y nunca por su nombre, bien sea porque no le interesa aprendérselo o por miedo a mencionar a los antecesores.
Con una zorra, un lobo lo único que busca es convertirse en el supremo cazador, el que más satisfacción le de a su cuerpo.
Si bien es por diversión de ambos, el sexo termina y también la relación. Aunque existe lobos predadores altamente peligrosos, pues bien dicen que una mujer es capaz de fingir un orgasmo y un hombre una relación completa. Ésta clase de lobos no satisfacen solo a su cuerpo, buscan obtener más de la víctima, ofrecerle el mejor sexo que haya tenido para que ésta le ruegue por más, elevar el precio de ser presa fácil y éste por tener como trofeo a una zorra que le ruegue por sexo, para elevar su ego frente al clan y declararse macho alfa.
Una vez que éste por fin devora desde sus entrañas a su víctima y la reduce a despojos, está dispuesto a continuar con su cacería, ha añadido un corazón más a la vitrina, pues, su debilidad no es poseer el cuerpo de su víctima, éste va más allá y despoja por completo a la víctima de su corazón, con ello se lleva su alma y su mente. Pues el placer no se encuentra en el instante que ofrece el sexo ocasional, sino en las repercusiones que deja la ausencia, la distancia y el dolor de la resignación de la zorra al olvido. Es el sufrimiento de la zorra lo que causa placer al lobo. Verla agonizar frente a sus ojos, y presenciar cómo se desgarra por dentro cuando menciona las palabras a las que ella está acostumbrada, pero en esta ocasión, se da cuenta de que de verdad le han hecho ver que como mujer, no vale nada. Puesto que ha sido utilizada como objeto de satisfacción, placer, seducción y diversión.
Bien puede ser cierto que las circunstancias definen personalidades, ¿qué esperarías encontrar en un lugar donde todos se divierten momentáneamente, en un lugar plagado de vicios y excesos?