Hola viejo amigo, volvemos a encontrarnos después de tanto tiempo. Han pasado muchas cosas. Y no me había olvidado de ti. Te tengo siempre presentes solo es que he aprendido mucho más y no había tenido necesidad de hablar contigo. Seguro preguntarías: el niño que fuiste estaría orgulloso del hombre que eres ahora. Mi respuesta es sencilla, seguro estaría decepcionado. Hay sombras que no desaparece cuando surge la luz y solo son nosotros mismos cubriendo, porque la luz es lo que nos permite distinguir las sombras. He aprendido que hay personas que son capaces de hacerte odiar algo que amas, tal es su capacidad destructiva y peor aún, puede que convivas con ellas. He aprendido también que cuando uno enseña dos aprenden y es en ese estricto sentido que me había alejado de la escritura. Lo sentía algo tan inútil, pero creo que era yo mismo envenenado por mi entorno. Ahora tengo otras cosas de que ocuparme. Dos personas tengo que educar y espero hacerlo bien y no morir en el intento.