martes, 9 de julio de 2013

Las alas del caído.

¿Has visto alguna vez el cielo en llamas?

Apenas puedo recordar de qué color es el cielo al salir el sol. Antes, quien yo era. Aquél que podía ver a través de las nubes y la niebla. Ahora, que por elección sangra en la tierra.
Difícil resulta poder levantar la mirada y contemplar el alba evitando la nostalgia que causan los recuerdos del reino perdido. Pues ahora, condenado al exilio, no me queda más que contemplar el horizonte y fortalecerme con los recuerdos que quedaron del lugar al que había pertenecido.
La oscuridad ahora parece eterna y la luz del día el destello de una chispa que parece ahogarse hasta desvanecerse al tamaño de las estrellas.