sábado, 20 de diciembre de 2014

Fuerte y alma noble.

Conociéndonos por tanto tiempo, recuerdo en los años de nuestra infancia su carismática sonrisa siempre llena de plenitud y gracia, de sinceridad e inteligencia. Fueron los años difíciles los que lo hicieron malvado, su mente estaba corrompida por los infortunios inherentes a la maldición de convertirse en adulto, las adversidades nos muestran la naturaleza de nuestro carácter y sin duda a pesar de la delicadeza de su espíritu y la fragilidad de su corazón, su alma siempre fue de un roble, fuerte ante las tempestades, pues por más que sus ojos se inundaban en lágrimas, su corazón latía con el estruendo de los tambores de batalla que a los antiguos gladiadores romanos marcaban el paso. Ya solo quedaban los despojos de su cuerpo, su dignidad hecha pedazos, sin otro orgullo que el de poder levantar la frente al sol por las mañanas y agradecer únicamente por permanecer con vida. Tal es la fortuna de alguien que le declaro la guerra al mundo y se enfrentó solo a sí mismo, y a su vez, ver la propia derrota, sabiendo que todo esfuerzo fue en vano incluso para lidiar una batalla contra el interior de la propia mente.
Es así como en la miseria uno abandona su espíritu para ser devorado por los propios pecados, Y a pesar de los efímeros placeres que brinda la perdición, yo sabía que no se comportaba así por por naturaleza, más bien era una persona viviendo el tiempo a destiempo, una juventud atrasada de momentos que jamás volverán porque no tuvo oportunidad de deshacerse antes de esa pesada carga llamada juventud y que lejos de traerle alegrías, solo le recordaba amarguras.
Es así como una persona adulta trata de recuperar el tiempo perdido, perdiéndose a sí mismo en un tiempo al que ya no pertenece y sin embargo, consciente de las viscitudes que ésto conlleva, alejarse de los vicios es apenas una idea remota, pues no conoce el limite.
Después de tanto tiempo y de que sus ojos ya no reflejan alegrías, sino tristezas, noches largas reflejo de expectantes esperanzas que se fugaron de entre sus dedos, sus manos débiles, apenas con fuerza para estrechar un saludo, pues también había aprendido a desconfiar de quienes le tienden el saludo. Su sonrisa la honestidad pura de su esencia, la nobleza de su alma y la fuerza de su corazón, era esa, su sonrisa, la que seguía siendo un inquietante misterio, pues a pesar de todas esas adversidades, a pesar de todos esos pecados, su sonrisa no había cambiado.

miércoles, 23 de julio de 2014

Gravedad cero.

En el universo infinito del devenir en hombre existen cosas que no tienen que ser cuestionadas por la mente colectiva, pues los ojos críticos de la mente pueden verse cegados por los prejuicios moralistas que causan las controversias acerca de lo que el sentido común quiere enjuiciar.

La verdad no es para mí, sino otra manera en cómo la mente humana acepta la realidad para hacer de los fenómenos naturales algo más sencillo y entederlo como una manera subjetiva de cognoción individualista del todo. Esa percepción basada meramente en lo empírico, porque de la praxis surge la experiencia y de la sinapsis que el cerebro estima para llevar a cabo los enlaces suficientes que nos llevan a dar sentido lógico a lo que los sentidos perciben es como surge la teoría. Siendo de tal caso, que la verdad, es para cada individuo algo subjetivo y no algo objetivo. No todos aceptamos la realidad de la misma manera, no existe una aceptación común del universo, el temor particular por ciertos aspectos, por mínimos que parezcan, nos alejarán de la verdad colectiva, siendo así que tal no podrá existir por una tendencia a la diversificación.

Mi realidad, sin embargo, es diferente, no es por la verdad o las mentiras que profesa el mundo como materialismo auténtico o idealismo utópico. "Es tan simple como complicado", así definiría mi percepción de lo que yo llamo realidad. La divergencia del mundo como unicidad, eso es a lo que yo llamaría hipocresía social. La vida de algunos es simplemente más amarga, habemos quienes simplemente el destino nos ha hecho para no ser felices, la felicidad no forma parte del entorno en el que nos desarrollamos y nacemos vulnerables. Aún más de lo que otros, porque simplemente las oportunidades no se encuentran con la misma facilidad, y aunque se trata de esfuerzo y dedicación, no es en las mismas áreas en las que somos débiles y las tenemos que fortalecer de alguna manera, algunos nacen con carencias materiales, otros con carencias espirituales, otros con carencias físicas. Simplemente en esta sociedad tan interesada por el posesión de bienes, no poseer dinero es más importante que no poseer alma o un brazo. Todo puede ser solucionado con dinero y si no, él mismo se encarga de cegar los ojos a los que te observan con los ojos desdeñososo del orden y el moralismo.

Supendidos en el inmenso universo infinito todos hacemos uso de nuestras habilidades, fortalezas y hasta debilidades para sacar provecho de ellas y coexistir con nuestros iguales, con los de nuestra propia raza y sobrevivir como especie.

Solo es eso, estamos suspendidos en la nada, en algo que no existe hasta que lo creamos, somos la imágen que proyectamos, las mentiras que venden acerca de que nuestra actitud y nuestro comportamiento dependen de las personas con las que estamos no definen los tiempos en los que se ejecutan. Siempre es presente. El pasado y el futuro son realidades alternas creadas para justificar nuestros éxitos o fracasos. Nosotros hemos creado el tiempo como universo alterno para fijarnos objetivos, para fijar esperanzas en el futuro y justificar nuestro comportamiento con el pasado porque "de él aprendemos".

En mi trayectoria al sol, solo veo un espacio vacío, soy un comenta errante. Me despojo de lo que sea necesario con tal de culminar con mi objetivo en mi trayecto. Por lo que, en mi juventud, no fueron las noches de estar rodeado de luces estroboscópicas y sonidos estridentes, de sonrisas hipócritas plasmadas en celulosa o en imágenes. Para mí los amigos son al igual, estrellas fugaces que tarde o temprano tienen que abandonarte porque la gravedad de sus objetivos los dirigen hasta un Sol diferente.

Porque hasta los mártires para alcanzar la divinidad conocieron el sacrificio y el dolor. No es diferente para quienes solo quieren sobrevivir. Pues el devenir del hombre exige retos, que una vez superados, dan lugar a otros mucho más complicados.

La tierra no se detiene en su órbita alrededor del Sol, así que con una pérdida, el mundo y la vida tampoco se detienen con ella, sin embargo, en ocasiones, pareciera que así es. No es conveniente permanecer estático esperando a las amistades o parejas que tengan el mismo gusto que nosotros; si queremos mantenernos en órbita, debemos hacer lo mismo: enfrentar los cambios o seguir buscando nuevas oportunidades. Si de la mentira depende la felicidad, el bien justifica los medios y una mentira para mantener la paz, es en ocasiones la opción más factible.

Soy un destello en el infinito, siguiendo mi camino hacia un nuevo horizonte

Subversión

Más allá de los hechos se escapa la veracidad, ya no me es posible palpar con los dedos aquéllo que llaman realidad, los sentimientos ahora son totalmente ajenos a mí.Corazón hecho de ira, buscando la venganza verdadera, en virtud de todo aquéllo que le fue arrebatado, y justicia por lo que es merecido, al tiempo, en tiempo de guerra. No hay más allá de la ceguera de la furia, una bestia incontenible, intempestivo busca el asilo que brinda la paz de la tormenta. Rodeado de ciclones, tornado de fuego es la mirada.
Ese fuego que corroe los sentidos, que arremete contra la sangre y la usa de vía para escapar hacia la piel y transformarse en estigmas de memorias, recuerdos de derrotas que demuestran el linaje del guerrero, pues no son las victorias las que encaraman una legión, es el sobrevivir al combate de los demonios lo que ha dado la estirpe al legionario. La historia se equivoca, existen enemigos que simplemente no pueden ser derrotados, y salir glorioso no es más que huir al tiempo oportuno.
La desolación es apenas el primer paso en el sendero del olvido, destino que ha de cumplirse por aquéllos que en vida no han conocido más que el dolor, mártires del engaño que llaman felicidad. Sueño por el que se muere y no con el que se vive, meta inalcanzable que apenas conoce unos segundos en cada uno de nosotros, rostro que apenas unos cuantos logran ver de manera fugaz.
Mirar alrededor, vislumbrar el pasado, presente y futuro, estar rodeado únicamente de hipocresías. No es así como se vive, no es así como deba morirse. El amargo sabor que deja resignación al saber que no existe más otro destino que el de seguir el mismo camino, al igual que los peces siguiendo la corriente e incluso contracorriente, más bien, siguiendo el cardumen.
Rehusarse no es opción, pues aunque el destino no está escrito en piedra, existen factores que no permiten abandonar el barco sin que existan efectos colaterales, el naufragio es la visión más optimista de este barco a la deriva.
Ya no son necesarias las plegarias, éstas ya fueron escuchadas. El plan maestro está concretado, sin poder ser alterado, todo tiene una razón de ser.

domingo, 27 de abril de 2014

El villano de la historia.

Se relata en los dramas y en las tragedias protagonistas y antagonistas. La literatura recuerda a aquéllos por sus actos heróicos o atroces. Los gobernantes tiránicos de la antigua Roma y los sabios filósofos de Grecia.Hace falta más que valor para volverse un héroe, pues no a todos los caracteriza la valentía o la fuerza, en muchas ocasiones solo es determinación y sacrificio.
Mártires de la gloria de los tiempos modernos son los pilares de la civilización. Pues sobre de ellos se siguen erigiendo aquéllos altares donde habita la moral humana. Sin encambio, es cuando la historia se cuenta desde sus orígenes el por qué el héroe decide tomar ese impulso, vencer sus miedos y agarrar el coraje suficiente para emprender la lucha.
Y aunque la historia siempre recuerda a los héroes, son los villanos quienes relatan la historia, cuanto más grande es el enemigo, más inmensa es la gloria.
Sería monótona y aburrida una historia que solo relata la vida común y corriente del héroe. Es más bien el villano quien le da la vida, pues para establecer un equilibrio, tiene que existir ese alguien contra quién enfrentarse.
El protagonista no necesariamente tiene que ser el héroe, cuando es el villano quien relata lo que dió pie a sus motivos, la historia se torna un poco más interesante y comienzan a surgir imágenes más propias de la realidad humana.
Los héroes son siempre imágenes ideales de lo que tendiera a ser el espíritu humano. No así los villanos, que ya siendo humanos quisieran tal vez dejar de lado esa humanidad y aproximarse lo más posible a la divinidad.
Es ese devenir en malvado lo que expone las verdaderas intenciones de la calidad humana. Sería difícil entender a un personaje plenamente a través de sus virtudes, son esos errores los que hacen que nos identifiquemos con lo humano. Pues es el carácter naturalmente caótico lo que caracteriza nuestro comportamiento.
La época de los mártires ha pasado, se han ido junto con ellos los sueños utópicos de la sociedad perfecta.
La perfección es solo una tendencia, una aproximación infinita a la que nunca tendremos acceso.
En esta ocasión me siento más humano, y por eso he decidido ser el villano de la historia.