martes, 29 de agosto de 2023

No más heroes.

Se acabaron los heróes. He visto grandes hombres caer, sucumbir y ponerse de rodillas bajo la luz del sol y ocultar sus lágrimas bajo la luz de la luna. Hombres con el corazón partido en dos porque su destino era la grandeza y los despojaron de sus sueños sin darles la oportunidad de demostrar que sus proezas tendrían eco en las generaciones de los que estarían por ocupar su lugar.

El día de hoy ya no me atrevo a mirar atrás. Porque pareciera que nada ha cambiado, no soy de esos hombres que se alegrarían por volver el tiempo a epocas más felices, porque oscuros han sido mis días como oscuras mis noches. Yo no me siento orgulloso de lo que he hecho y tampoco me he arrepentido de mis crímenes, porque no tengo tampoco secretos compartidos que pudiera gritar a los cuatro vientos. Soy de los que se alegra por el futuro, porque vive con la esperanza de no tener recuerdos.

Soy de los que no sabe distinguir el presente del pasado, porque el futuro es el mañana del ayer. Y sin importar cuánto intente ver hacia adelante, siento que habrá siempre alguien que me detenga. Me resultó imposible no hacerme de enemigos, inclusive a quienes pensaba estarían a mi favor ahora están en mi contra.

Ha caído el último de los héroes, ahora solo quedamos los villanos. Cuidado a quien tiendes la mano, porque la amistad y el agradecimiento no son recíprocos, equivalentes o iguales. Bien puede que sea cierto que el agradecimiento tiene vigencia, y esta puede ser tan efímera como un par de minutos o podría durar una vida entera.

Jamás conozcas a tus héroes si no quieres desilusionarte dicen por ahí, porque la realidad podría ser diferente.

Habemos quienes solo necesitamos ver el rostro de una persona para poder ver lo que hay en su corazón y su mirada para saber qué tan vacía es su alma. Por eso evitamos los espejos, porque este poder no discrimina tampoco al poseedor. Una autocritica en un mal día puede convertirse en una mala imagen que dure por mucho tiempo.

Hay que otorgar el beneficio de la duda, no obstante no todos se merecen ese privilegio.

Voy a tomar un camino que me dice que no tendrá retorno, que algo en mí ha muerto y que no volverá, una parte de mi se ha despedido para nunca más volver. Porque recorreré un sendero durante un día gris, porque mis sentimientos se ven encontrados en una encrucijada, una parte de mí se quiere quedar y la otra no quiere volver.

El mundo no beneficia a los pobres como nosotros, para los que nacimos en la miseria no existe un Dios en el cual creer, nos han vendido la esperanza de un mundo que no existe, para ellos apropiarse la nuestra, hacernos sus esclavos a cambio de nada.

Hace falta tener un mal día para convertir al hombre más cuerdo en un villano. ¿Y qué hay de aquéllos que han tenido toda una vida de malos días? ¿Son ellos los verdaderos villanos? ¿Y son esas pobres almas personas que solo quiren disfrutar de la vida mundana que la fatua ilusion social ofrece? ¿Por qué negarle a un mendigo el privilegio de comer un pastel cuando ha pasado su vida padeciendo hambre?

¿Por qué la envidia del hombre tiene que llegar al extremo de negarle a otros de privarse del pan y dejarles morir de hambre? ¿Por qué no puede haber una sana competencia?

¿En qué momento un hombre tienen que renunciar a su orgullo y ofrecer su dignidad a cambio?

Benditos los que vemos el corazón de los hombres, los que escuchamos su alma y no sus palabras. Porque en una historia mal contada, nosotros somos los villanos. Y lamentablemente la historia es escrita por los que salen victoriosos.