miércoles, 23 de julio de 2014

Gravedad cero.

En el universo infinito del devenir en hombre existen cosas que no tienen que ser cuestionadas por la mente colectiva, pues los ojos críticos de la mente pueden verse cegados por los prejuicios moralistas que causan las controversias acerca de lo que el sentido común quiere enjuiciar.

La verdad no es para mí, sino otra manera en cómo la mente humana acepta la realidad para hacer de los fenómenos naturales algo más sencillo y entederlo como una manera subjetiva de cognoción individualista del todo. Esa percepción basada meramente en lo empírico, porque de la praxis surge la experiencia y de la sinapsis que el cerebro estima para llevar a cabo los enlaces suficientes que nos llevan a dar sentido lógico a lo que los sentidos perciben es como surge la teoría. Siendo de tal caso, que la verdad, es para cada individuo algo subjetivo y no algo objetivo. No todos aceptamos la realidad de la misma manera, no existe una aceptación común del universo, el temor particular por ciertos aspectos, por mínimos que parezcan, nos alejarán de la verdad colectiva, siendo así que tal no podrá existir por una tendencia a la diversificación.

Mi realidad, sin embargo, es diferente, no es por la verdad o las mentiras que profesa el mundo como materialismo auténtico o idealismo utópico. "Es tan simple como complicado", así definiría mi percepción de lo que yo llamo realidad. La divergencia del mundo como unicidad, eso es a lo que yo llamaría hipocresía social. La vida de algunos es simplemente más amarga, habemos quienes simplemente el destino nos ha hecho para no ser felices, la felicidad no forma parte del entorno en el que nos desarrollamos y nacemos vulnerables. Aún más de lo que otros, porque simplemente las oportunidades no se encuentran con la misma facilidad, y aunque se trata de esfuerzo y dedicación, no es en las mismas áreas en las que somos débiles y las tenemos que fortalecer de alguna manera, algunos nacen con carencias materiales, otros con carencias espirituales, otros con carencias físicas. Simplemente en esta sociedad tan interesada por el posesión de bienes, no poseer dinero es más importante que no poseer alma o un brazo. Todo puede ser solucionado con dinero y si no, él mismo se encarga de cegar los ojos a los que te observan con los ojos desdeñososo del orden y el moralismo.

Supendidos en el inmenso universo infinito todos hacemos uso de nuestras habilidades, fortalezas y hasta debilidades para sacar provecho de ellas y coexistir con nuestros iguales, con los de nuestra propia raza y sobrevivir como especie.

Solo es eso, estamos suspendidos en la nada, en algo que no existe hasta que lo creamos, somos la imágen que proyectamos, las mentiras que venden acerca de que nuestra actitud y nuestro comportamiento dependen de las personas con las que estamos no definen los tiempos en los que se ejecutan. Siempre es presente. El pasado y el futuro son realidades alternas creadas para justificar nuestros éxitos o fracasos. Nosotros hemos creado el tiempo como universo alterno para fijarnos objetivos, para fijar esperanzas en el futuro y justificar nuestro comportamiento con el pasado porque "de él aprendemos".

En mi trayectoria al sol, solo veo un espacio vacío, soy un comenta errante. Me despojo de lo que sea necesario con tal de culminar con mi objetivo en mi trayecto. Por lo que, en mi juventud, no fueron las noches de estar rodeado de luces estroboscópicas y sonidos estridentes, de sonrisas hipócritas plasmadas en celulosa o en imágenes. Para mí los amigos son al igual, estrellas fugaces que tarde o temprano tienen que abandonarte porque la gravedad de sus objetivos los dirigen hasta un Sol diferente.

Porque hasta los mártires para alcanzar la divinidad conocieron el sacrificio y el dolor. No es diferente para quienes solo quieren sobrevivir. Pues el devenir del hombre exige retos, que una vez superados, dan lugar a otros mucho más complicados.

La tierra no se detiene en su órbita alrededor del Sol, así que con una pérdida, el mundo y la vida tampoco se detienen con ella, sin embargo, en ocasiones, pareciera que así es. No es conveniente permanecer estático esperando a las amistades o parejas que tengan el mismo gusto que nosotros; si queremos mantenernos en órbita, debemos hacer lo mismo: enfrentar los cambios o seguir buscando nuevas oportunidades. Si de la mentira depende la felicidad, el bien justifica los medios y una mentira para mantener la paz, es en ocasiones la opción más factible.

Soy un destello en el infinito, siguiendo mi camino hacia un nuevo horizonte

Subversión

Más allá de los hechos se escapa la veracidad, ya no me es posible palpar con los dedos aquéllo que llaman realidad, los sentimientos ahora son totalmente ajenos a mí.Corazón hecho de ira, buscando la venganza verdadera, en virtud de todo aquéllo que le fue arrebatado, y justicia por lo que es merecido, al tiempo, en tiempo de guerra. No hay más allá de la ceguera de la furia, una bestia incontenible, intempestivo busca el asilo que brinda la paz de la tormenta. Rodeado de ciclones, tornado de fuego es la mirada.
Ese fuego que corroe los sentidos, que arremete contra la sangre y la usa de vía para escapar hacia la piel y transformarse en estigmas de memorias, recuerdos de derrotas que demuestran el linaje del guerrero, pues no son las victorias las que encaraman una legión, es el sobrevivir al combate de los demonios lo que ha dado la estirpe al legionario. La historia se equivoca, existen enemigos que simplemente no pueden ser derrotados, y salir glorioso no es más que huir al tiempo oportuno.
La desolación es apenas el primer paso en el sendero del olvido, destino que ha de cumplirse por aquéllos que en vida no han conocido más que el dolor, mártires del engaño que llaman felicidad. Sueño por el que se muere y no con el que se vive, meta inalcanzable que apenas conoce unos segundos en cada uno de nosotros, rostro que apenas unos cuantos logran ver de manera fugaz.
Mirar alrededor, vislumbrar el pasado, presente y futuro, estar rodeado únicamente de hipocresías. No es así como se vive, no es así como deba morirse. El amargo sabor que deja resignación al saber que no existe más otro destino que el de seguir el mismo camino, al igual que los peces siguiendo la corriente e incluso contracorriente, más bien, siguiendo el cardumen.
Rehusarse no es opción, pues aunque el destino no está escrito en piedra, existen factores que no permiten abandonar el barco sin que existan efectos colaterales, el naufragio es la visión más optimista de este barco a la deriva.
Ya no son necesarias las plegarias, éstas ya fueron escuchadas. El plan maestro está concretado, sin poder ser alterado, todo tiene una razón de ser.